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Enoc 103

Traducción al español de la versión de R. H. Charles (1917) · sobre esta traducción ·

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1Ahora, pues, os juro a vosotros, los justos, por la gloria del Grande, Honrado y Poderoso en dominio, y por su grandeza os juro: 2conozco un misterio, y he leído las tablas celestiales, y he visto los libros santos, y he hallado escrito e inscrito en ellos acerca de ellos: 3que toda bondad, gozo y gloria están preparados para ellos, y escritos para los espíritus de los que han muerto en justicia, y que se os dará bien abundante en recompensa por vuestros trabajos, y que vuestra suerte supera con mucho la suerte de los vivos. 4Y los espíritus de vosotros que habéis muerto en justicia vivirán y se regocijarán, y sus espíritus no perecerán, ni su memoria delante del rostro del Grande, por todas las generaciones del mundo; por tanto, no temáis ya su desprecio. 5¡Ay de vosotros, pecadores, cuando hayáis muerto, si morís en la riqueza de vuestros pecados! Y los que son como vosotros dicen de vosotros: «Bienaventurados los pecadores: han visto todos sus días. 6Y ahora han muerto en prosperidad y en riqueza, y no han visto tribulación ni asesinato en su vida; y han muerto con honor, y el juicio no se ha ejecutado sobre ellos durante su vida». 7Sabed que sus almas serán hechas descender al Seol, y serán desdichadas en su gran tribulación. 8Y en tinieblas, cadenas y llama ardiente, donde hay juicio terrible, entrarán vuestros espíritus; y el gran juicio será por todas las generaciones del mundo. ¡Ay de vosotros, porque no tendréis paz! 9No digáis respecto a los justos y buenos que están en vida: «En nuestros días de angustia hemos trabajado arduamente y hemos experimentado toda aflicción, y hemos hallado mucho mal y hemos sido consumidos, y hemos llegado a ser pocos y nuestro espíritu pequeño. 10Y hemos sido destruidos y no hemos hallado quien nos ayude ni siquiera con una palabra; hemos sido torturados y destruidos, y no esperábamos ver la vida de un día para otro. 11Esperábamos ser la cabeza y hemos llegado a ser la cola; hemos trabajado arduamente y no hemos tenido satisfacción en nuestro trabajo; y hemos llegado a ser alimento de los pecadores y de los injustos, y han puesto pesadamente su yugo sobre nosotros. 12Han tenido dominio sobre nosotros los que nos aborrecían y nos herían; y ante los que nos aborrecían hemos inclinado nuestro cuello, pero no tuvieron compasión de nosotros. 13Deseábamos alejarnos de ellos para escapar y estar en paz, pero no hallamos lugar adonde huir y estar seguros de ellos. 14Y nos quejamos a los gobernantes en nuestra tribulación, y clamamos contra los que nos devoraban; pero no atendieron a nuestros clamores, ni quisieron escuchar nuestra voz. 15Y ayudaron a los que nos robaban y nos devoraban y a los que nos hacían pocos; y ocultaron su opresión, y no quitaron de nosotros el yugo de los que nos devoraban, nos dispersaban y nos asesinaban; y ocultaron su asesinato, y no recordaron que habían alzado sus manos contra nosotros».