Enoc 106
Traducción al español de la versión de R. H. Charles (1917) · sobre esta traducción ·
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1Y después de algunos días mi hijo Matusalén tomó una mujer para su hijo Lamec, y ella quedó embarazada de él y dio a luz un hijo. 2Y su cuerpo era blanco como la nieve y rojo como la flor de la rosa, y el cabello de su cabeza y sus largos rizos eran blancos como la lana, y sus ojos hermosos. Y cuando abrió los ojos, iluminó toda la casa como el sol, y toda la casa quedó muy resplandeciente. 3Y entonces se levantó en las manos de la partera, abrió su boca y conversó con el Señor de justicia. 4Y su padre Lamec tuvo miedo de él y huyó, y vino a su padre Matusalén. 5Y le dijo: «He engendrado un hijo extraño, diferente y distinto del hombre, y semejante a los hijos del Dios del cielo; y su naturaleza es diferente, y no es como nosotros, y sus ojos son como los rayos del sol, y su semblante es glorioso. 6Y me parece que no ha nacido de mí, sino de los ángeles, y temo que en sus días se obre un prodigio sobre la tierra. 7Y ahora, padre mío, estoy aquí para pedirte y suplicarte que vayas a Enoc, nuestro padre, y sepas por él la verdad, porque su morada está entre los ángeles». 8Y cuando Matusalén oyó las palabras de su hijo, vino a mí a los confines de la tierra, porque había oído que yo estaba allí; y clamó a gran voz, y oí su voz y vine a él. Y le dije: «He aquí, aquí estoy, hijo mío; ¿por qué has venido a mí?». 9Y él respondió y dijo: «A causa de un gran motivo de inquietud he venido a ti, y a causa de una visión perturbadora me he acercado. 10Y ahora, padre mío, óyeme: a Lamec, mi hijo, le ha nacido un hijo como no hay otro, y su naturaleza no es como la naturaleza del hombre, y el color de su cuerpo es más blanco que la nieve y más rojo que la flor de la rosa, y el cabello de su cabeza es más blanco que la lana blanca, y sus ojos son como los rayos del sol; y abrió sus ojos y entonces iluminó toda la casa. 11Y se levantó en las manos de la partera, y abrió su boca y bendijo al Señor del cielo. 12Y su padre Lamec tuvo miedo y huyó a mí, y no cree que haya nacido de él, sino que tiene la semejanza de los ángeles del cielo; y he aquí que he venido a ti para que me des a conocer la verdad». 13Y yo, Enoc, respondí y le dije: «El Señor hará algo nuevo sobre la tierra, y esto ya lo he visto en una visión; y te hago saber que en la generación de mi padre Jared algunos de los ángeles del cielo transgredieron la palabra del Señor. 14Y he aquí que cometen pecado y transgreden la ley, y se han unido con mujeres y cometen pecado con ellas, y se han casado con algunas de ellas, y han engendrado hijos de ellas. 15Sí, vendrá una gran destrucción sobre toda la tierra, y habrá un diluvio y una gran destrucción durante un año. 16Y este hijo que os ha nacido será dejado sobre la tierra, y sus tres hijos serán salvados con él; cuando muera toda la humanidad que está sobre la tierra, él y sus hijos serán salvados. 17Y producirán sobre la tierra gigantes, no según el espíritu, sino según la carne, y habrá un gran castigo sobre la tierra, y la tierra será limpiada de toda impureza. 18Y ahora haz saber a tu hijo Lamec que el que ha nacido es en verdad su hijo, y llama su nombre Noé; porque él os será dejado, y él y sus hijos serán salvados de la destrucción que vendrá sobre la tierra a causa de todo el pecado y de toda la injusticia que se consumarán sobre la tierra en sus días. 19Y después de eso habrá aún más injusticia que la que se consumó primero sobre la tierra; porque conozco los misterios de los santos; porque él, el Señor, me los ha mostrado y me ha informado, y los he leído en las tablas celestiales.