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Enoc 39

Traducción al español de la versión de R. H. Charles (1917) · sobre esta traducción ·

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1Y sucederá en aquellos días que hijos escogidos y santos descenderán del alto cielo, y su descendencia se unirá con los hijos de los hombres. 2Y en aquellos días Enoc recibió libros de celo y de ira, y libros de inquietud y de expulsión. Y no se les concederá misericordia, dice el Señor de los Espíritus. 3Y en aquellos días un torbellino me arrebató de la tierra y me puso en el extremo de los cielos. 4Y allí vi otra visión: las moradas de los santos y los lugares de descanso de los justos. 5Aquí mis ojos vieron sus moradas con sus ángeles justos, y sus lugares de descanso con los santos. Y pedían, intercedían y oraban por los hijos de los hombres. Y la justicia corría delante de ellos como agua, y la misericordia como rocío sobre la tierra: así es entre ellos por los siglos de los siglos. 6Y en aquel lugar mis ojos vieron al Escogido de justicia y de fe; y la justicia prevalecerá en sus días, y los justos y escogidos serán innumerables delante de él por los siglos de los siglos. 7Y vi su morada bajo las alas del Señor de los Espíritus. Y todos los justos y escogidos delante de él serán fuertes como luces de fuego, y su boca estará llena de bendición, y sus labios exaltarán el nombre del Señor de los Espíritus; y la justicia nunca faltará delante de él, ni la rectitud faltará jamás en su presencia. 8Allí deseé morar, y mi espíritu anheló aquella morada; y allí ha estado desde antes mi porción, porque así ha sido establecido acerca de mí delante del Señor de los Espíritus. 9En aquellos días alabé y exalté el nombre del Señor de los Espíritus con bendiciones y alabanzas, porque me ha destinado a la bendición y a la gloria según la buena voluntad del Señor de los Espíritus. 10Por largo tiempo mis ojos contemplaron aquel lugar, y lo bendije y lo alabé, diciendo: «Bendito es él, y sea bendito desde el principio y para siempre. 11Y delante de él no hay cese. Él sabe, antes de que el mundo fuera creado, lo que es para siempre y lo que será de generación en generación. 12Los que no duermen te bendicen; están delante de tu gloria y bendicen, alaban y exaltan, diciendo: “Santo, santo, santo es el Señor de los Espíritus; él llena la tierra de espíritus”». 13Y aquí mis ojos vieron a todos los que no duermen; están delante de él y bendicen y dicen: «Bendito seas tú, y bendito sea el nombre del Señor por los siglos de los siglos». 14Y mi rostro fue transformado, porque ya no podía contemplar.